Grandes valores naturales y paisajísticos

Viniendo de Cangas de Onís, pasado el puerto de el Pontón llegamos al pueblo de Riaño y a su grandioso embalse. El embalse de Riaño, también denominado “embalse de Remolina”, es el más grande de los embalses construidos en la cuenca del Duero por el Estado y es alimentado por las fuentes de los ríos Esla y río Yuso. Se encuentra situado al este de la provincia de León, en Castilla y León, España.

Debajo de estas aguas duermen cinco pueblos.

Fue inaugurado en 1987 aunque su construcción empezó en 1965. El retraso en su llenado se debió a las múltiples protestas de los vecinos, que acabaron siendo desalojados forzosamente. Fué construido con el objetivo de regar 84.000 hectáreas del páramo leonés de Tierra de Campos.

Picos de Europa se reflejan en el Embalse y es quizás la zona menos explotada de los Picos. Hay muchas rutas verdes, avistamiento de animales como osos o lobos. La puesta de sol es increíble con unos contrastes formidables.

Proyectado a principios del siglo XX posee grandes valores naturales y paisajisticos, hasta el punto que ha sido declarada Parque Regional por la Junta de Castilla y León, por haberse conservado los ecosistemas propios de la zona.

Además del increíble paisaje, puedes disfrutar de rutas de senderismo en su contorno y montaña. En las aguas del embalse se pueden practicar diversas actividades como la pesca y numerosos deportes acuáticos.

 Bosques de hayas, robles, acebos y tejos.

Un sinfín de vegetación, plantas aromáticas y medicinales rodean el pantano que conviven con el oso pardo, el urogallo, la cabra hispánica y el lobo.

 

El Gilbo, una hermosa montaña

Desde el embalse se puede admirar El Gilbo, una hermosa montaña que apenas llega a 1700 metros, pero que vista desde Riaño parece la silueta del Cervino. Por ello y por su esbelta y característica vertiente norte que se asemeja al Cervino de los Alpes, también se le denomina el Cervino leonés.

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